martes, 20 de octubre de 2015

ARDEN LAS HORAS

 Eres la espina que colmó 
mi jardín de rosas y mi cielo
 de tinieblas,
  rozando mi cara,
  renovando mis ojos.

Hoy es tu reflejo el agua de mi río,
y el azar insensato
te ha dejado frente a mi respiración.

Ahora las horas arden
 en el espejo;
con tu voz y mi voz,
con nuestros nombres sueltos.




©Isabel Lojo

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