sábado, 19 de septiembre de 2015

ASÍ

Ya baila la noche sin mí,
se está escondiendo del alba que le acecha
descontrolando su oscuridad.

Los minutos aguardan la espera,
las horas se duermen;
los murciélagos merodean y congelan
las toxinas que recorren mi sangre una vez más.

No ha acabado la historia,
me integro riendo en esta luz infernal.
Estoy entre un gato que ronronea en un viejo tejado
y entre una lechuza que aprende a volar eufórica.

Se ha perdido mi argumento y no me sofoco.
Pierdo el sentido de lo estricto.
Quizás me siga quedando todo
un mundo por descubrir; y yo,
quiero prenderle fuego.


Isabel Lojo




3 comentarios :

  1. Cuando lo que se quema son los sofocos de la angustia, las llamas dejan de abrasar, y la luz que desprenden los ronroneos del batir euforico de tu corazón te dicen que aprender a volar en la oscuridad es hermoso, escuchalos...

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