miércoles, 9 de diciembre de 2015

TU NOMBRE

Tu nombre junto a mi boca
quiebra mi aliento y mi voz,
es un fuego en mi garganta
que incinera mi interior...


Oigo temblar los placeres
frágiles, que no tendremos,
hay un eco entre las sombras
que viste de luto entero;
dice que viene a avisar,
que asesine a ciertos sueños.
Si levanto mi cabeza
puedo ver mi cuerpo muerto,
mis manos están cruzadas
y entre ellas, mis secretos:
pero este afán que en vano
se acuesta con tu reflejo,
no se sacia de coser
tu mano junto a mi pecho.
Es una gloria mortal
a la que ardiente me entrego,
mas no alcanzo a convencer
al mal que me está siguiendo;
el que me engarza a la muerte
por las mechas de mi pelo.
Aspiro las hojas quietas
que quietas tapan el cielo,
y con tu nombre en mi boca,
vomitaré en el infierno.


©Isabel Lojo













martes, 3 de noviembre de 2015

Bajo esta lluvia extrema:
dilema.
Tu gris imagen me impacta:
abstracta.
¿A cuento de qué apareces?
Escueces.
Posado en mí fortaleces
este anhelo tan osado,
que blanquecino a besado
lo amargo que ahora padeces.


©Isabel Lojo


martes, 27 de octubre de 2015

INCONCLUSA

Hace tiempo que mi alma,
callada, dejó mi cuerpo;
no recuerdo ya el hastío
de mi cuerpo casi muerto.
Dicen que vuelo perdida,
que perenne es mi destierro.


Muecas tristes en mi quedan,
no recuerdo mis recuerdos,
lejana ya de la luna
descuelgo mis sueños negros,
que navegando achican
los latidos de mi pecho.


Una tenebrosa luz
entumece mis adentros;
me convierto en fugitiva
de este insondable cielo.
Sola me encuentro esperándome,
y aun corriendo, no llego.




©Isabel Lojo

viernes, 23 de octubre de 2015

REPETIDAS VECES

Confesaré que era
la entraña de mi sueño.

No negaré el estado inerte de mi cuerpo
ahora que parece haberse ido.

Ya le envié a mis pájaros negros
para que le indicaran el camino y llegara
antes a su nuevo paraíso,

pero aclarándole, que jamás
me arrebatara una pizca de su infierno.

No era consciente del estrago
que dentro sentí...

Y ahora brotaría mi sangre esclavizada
si intentara entenderlo.

Ya bese su misterio al anochecer
repetidas veces, esa sombra de él apuñalando
mis descendentes secretos;

devastada, cazada por su ardiente viento.




©Isabel Lojo

martes, 20 de octubre de 2015

ARDEN LAS HORAS

 Eres la espina que colmó 
mi jardín de rosas y mi cielo
 de tinieblas,
  rozando mi cara,
  renovando mis ojos.

Hoy es tu reflejo el agua de mi río
y el azar insensato
te ha dejado frente a mi respiración.

Ahora las horas arden
 en el espejo;
con tu voz y mi voz,
con nuestros nombres sueltos.




©Isabel Lojo.

viernes, 16 de octubre de 2015

LOS SENTIDOS

Ya vi aires quietos antes;
tajantes.
Vi la tierra palpitando;
buscando.
Vi amaneceres dormidos;
hundidos.
Vistiendo de sitios huidos
buscaba llenar ausencias,
escapando de presencias
causantes de mis vahídos.



©Isabel Lojo

sábado, 19 de septiembre de 2015

ASÍ

Ya baila la noche sin mí,
se está escondiendo del alba que le acecha
descontrolando su oscuridad.

Los minutos aguardan la espera,
las horas se duermen;
los murciélagos merodean y congelan
las toxinas que recorren mi sangre una vez más.

No ha acabado la historia,
me integro riendo en esta luz infernal.
Estoy entre un gato que ronronea en un viejo tejado
y entre una lechuza que aprende a volar eufórica.

Se ha perdido mi argumento y no me sofoco.
Pierdo el sentido de lo estricto.
Quizás me siga quedando todo
un mundo por descubrir; y yo,
quiero prenderle fuego.


Isabel Lojo




martes, 15 de septiembre de 2015

IMAGINÁNDOTE...

Te estás incrustando
en mi salvaje mundo.

Se presta la luz
 a que lo vea claro.

Estoy observando;
estoy sin pronunciarme.

Incauta mi voz
busca tu voz a ratos.

Mi ansia se encadena
evocando tus manos.

Asciendo por el aire,
mira, te estoy buscando.

Imaginándote...
sin poder evitarlo.


©Isabel Lojo



jueves, 20 de agosto de 2015

ÉL

Él está en esta tarde
de insoportable viento,
en intrépidos roces
que se evaporan entre hojas de yedra.

Él vuelve
cuando un atardecer travieso
que acaba distanciándose
de la noche, se niega
a darle paso a la luna.

Él y su cara de bronce,
abriéndose paso en mi costado
cada vez que baja la marea.

Él, mi sombra
cuando hay o no sol,
un aura de miradas que mantiene
en vilo mis ojos.

Él acaba marchándose
cada vez que consigue diluirme
entre la eternidad colorida
que lleva la primavera.

Él y esta precavida obsesión,
que penetra en mí como ese humo indebido,
ese que aspiro y aspiro y que no consiente
que deje de ser él.


©Isabel Lojo


lunes, 29 de junio de 2015

PALABRAS

No me roces
y te vayas;

vuelve, no quiero de ti
un olvido que ascienda
a hurgar en mi entraña.

No te apartes,
deja un ápice de tu alma
en mi sangre.


©Isabel Lojo